Edón
—¿Qué te sucede? Has estado callado todo el camino. —Habló mi hermano.
Desde el día de ayer estaba desconcertado. Una chica, una nueva empleada, tenía un olor muy peculiar. Desde la mañana una fragancia llamó mi atención. Mi nariz no podía fallarme, nunca había sentido algo igual.
Mi corazón empezó a latir de manera desenfrenada. Eso solo significaba que mi compañera estaba cerca, muy cerca.
Llegué hasta los casilleros de las empleadas y dentro de uno de ellos el olor era más latente. A