CIRCE
—¡Edon! —dije en susurro, pero él escuchó mi voz porque su mirada se dirigió hacia mí.
—¡Circe, mi amor!
Ambos corrimos hasta encontrarnos. Nos abrazamos con fuerza. Por un instante pensé en que no volvería a sentir sus brazos.
—No lo hice, no fui yo —repetí, mientras seguíamos abrazados.
—Lo sé, tú no eres una asesina.
—¿Me crees? —pregunté
—Perdona porque dude de ti en un principio. Me dijeron que estaba muerta.
Me separé de él.
—¿Te lo dijo tu hermano? Fray es el traidor. —decla