Capítulo 123
Cuando Silvia salió del dormitorio, descubrió que Daniel ya se había marchado. En la mesa del comedor había dejado el desayuno preparado para los dos.

Después de asearse y desayunar, Silvia se aplicó el ungüento para quemaduras. Vivian seguía durmiendo.

Mientras reflexionaba sobre la condición de Vivian, recibió una llamada de un número desconocido.

Contestó con curiosidad:

—¿Hola? ¿Quién habla?

Una suave risa resonó al otro lado de la línea, seguida por la voz de Fabiola:

—¿Tan pronto has olvid
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