La Vivian de ahora ya no tenía la arrogancia ni la vivacidad que mostraba el día anterior. En solo un día, había experimentado un cambio tan drástico.
—¿Has considerado que algo pudo haberla afectado? —preguntó Fabiola en voz muy baja.
Silvia miró preocupada a Vivian.
—Ayer, cuando vio mi pierna quemada en casa, se puso así. Estaba mucho más alterada que ahora. Tenía miedo de todo, y me costó muchísimo lograr que se durmiera.
—Creo que entiendo lo que sucede. Probablemente sufrió alguna lesión e