Knut, el CEO de Energy Corporation, se dirigió al ascensor normal, ya que el suyo estaba en reparación. No le gustaba compartir el espacio con los empleados de menor rango, pero no le quedaba otra opción. Entró al ascensor y se encontró con un hombre que lo reconoció al instante.
—¡Buenos días, CEO!—exclamó el hombre con entusiasmo.
Knut apenas le devolvió el saludo con un gesto de la cabeza y se colocó en el fondo del ascensor.
El hombre lo miraba con admiración, pero sin atreverse a sostenerl