Astrid se contuvo de arrugar la nariz.
Después de tantos años sin verse, Marietta tenía un aspecto lamentable. Su rostro ya no tenía la arrogancia de antes, sino que estaba pálido y ojeroso. Su ropa estaba descolorida y su cuerpo estaba tan flaco que daba pena.
Astrid le guardaba rencor por haber engañado a Knut en el colegio, pero al verla así, no pudo ser grosera ni cruel con ella.
Las dos se miraron en silencio por un instante, hasta que Astrid rompió el hielo.
—Ha pasado mucho tiempo.
La pe