No sabe a quién recurrir para conseguir dinero. Su padre es la última persona a la que se lo pediría, pues lo echaría de casa sin miramientos si supiera que necesita dinero para su ex novia. Tampoco puede engañarle, pues sería ridículo que un CEO, dueño de casi media ciudad, le pidiera prestado a su progenitor. Él no quiere seguir financiando los caprichos de Marietta, pero ella lo acosa sin cesar si no le da lo que quiere. No tiene el valor de negarse o de cortar el contacto con ella. Pero la