—¿Qué?—Astrid se indignó—. ¿Reducir la fiebre? ¿Eso es todo?
—Hmmm, sí, yo también se los dije, pero no te preocupes, conseguiré la manera, solo no te estreses, por favor, tu cabeza te dolerá peor. Cálmate.
El CEO se mordió la lengua. Mierda, se le ha salido y ahora sabe que su esposa estará peor.
¡¿Que se calmara?! ¿¡Que se jodidamente calmara!? ¡Eso la hace enfurecer más!
Astrid agarró la camisa del rubio y lo hizo agacharse hasta su altura. Tenía la cara roja y las mejillas hinchadas.
—¡Esto