Knut se sentía fuera de lugar en esa boda soporífera. Por supuesto, se alegraba por Monk y Natalia, pero él no era de esas celebraciones. Le costaba mucho soportar las reuniones sociales, incluso las que tenía que asistir como CEO de Energy Corporation. Así que esto era un suplicio para él.
Su esposa, en cambio, parecía disfrutar del momento. Tenía una copa de champagne en la mano y una sonrisa en los labios.
Astrid miraba con indiferencia a los demás invitados. Algunos bailaban con suavidad, o