Astrid no tenía un momento de paz desde el escándalo de Knut y su falsa aventura amorosa. Se esforzaba por mantener a su torpe esposo alejado de los problemas, pero era una misión imposible.
Cuanto más se escondía ella de los medios, más se exhibía él con sus tonterías.
Astrid estaba al borde del colapso.
No le extrañó que su madre la llamara para convocar una “reunión familiar” entre los Bueckert y los Meyers. Antes de que pudiera inventar alguna excusa para no ir, oyó la voz autoritaria y gr