Knut sintió una punzada de rabia al oír las palabras de su hijo y levantó la vista hacia su esposa, que estaba tumbada en el sofá, como si nada hubiera pasado.
¿Cómo podía estar tan tranquila cuando su hijo de seis años acababa de anunciar que se iba de casa? ¿No le importaba lo que estaba pasando? ¿No se daba cuenta de que su matrimonio estaba en crisis?
Frunció el ceño y trató de llamar la atención de Astrid, pero ella no apartó la mirada de su libro ni un segundo.
Suspiró con frustración. As