El silencio se hizo pesado entre ellos durante el trayecto, y Knut se sintió cada vez más incómodo. ¿Qué le pasaba a Astrid? ¿Acaso no podía soportar que él mencionara a Marit, su verdadero amor? Después de todo, ella solo era una rival a la que había tenido que casarse por circunstancias adversas.
¿No era absurdo que le diera la espalda ahora?
Al llegar a la mansión, Knut tuvo un impulso de buena voluntad y quiso reconciliarse con su esposa, ofreciéndole abrirle la puerta como un perfecto caba