Capítulo 79: Heridas que sangran.
Luego de que Abel se tranquilizara llegaron hasta el edificio de Asoexport Manizales, enseguida luego de identificarse subieron al piso de presidencia.
—Buenas tardes, deseo hablar con mi tío —avisó Malú a la asistente de Carlos Duque.
—Claro, enseguida le aviso al doctor Duque que usted está aquí. —Sonrió la asistente, y digitó el teléfono, de inmediato Carlos le dijo que la dejara entrar.
Malú miró a Abel, inhaló profundo y con la mano lo guio a la oficina de su tío. Ella abrió la puerta