Al día siguiente ni Malú ni Abel habían podido conciliar el sueño. Ella madrugó, y empezó a guardar las cosas de él. El corazón se le estremeció al inhalar el aroma de él impregnado en su ropa.
«No fue más que un sueño, la realidad es otra, el pasado es terrible, y siento que nos va a perseguir por siempre»
Tembló al pensar en todo lo que Mafer le narró, las cosas tan malas que hizo Abel.
«No puedo creer que seas el mismo hombre de quién me enamoré: ¿Por qué Luz Aída te manipuló tanto?»
Limpi