Capítulo 51: El pasado de cerca.
Mafer se removió con fuerza de los brazos de Eduardo, logró soltarse, arrugó el ceño y colocó sus manos en la cintura, observando con las pupilas dilatadas y la respiración agitada como su hermana se iba con Abel.
—Ni pienses que se van a salir con la suya —rugió apretando los puños—. Yo ya me encargué de abrirle los ojos a mi hermana, ella ya sabe la clase de alimañas venenosas que son tú y Abel —masculló.
Eduardo carraspeó, centró su mirada en la joven.
—Eres muy explosiva, las cosas no se