Eduardo no tuvo otra alternativa que aceptar la propuesta de Mafer.
Un profundo silencio se hizo en el ambiente, mientras empezaban la travesía. Ella solo contemplaba la oscuridad de la carretera, entonces decidió encender el reproductor de música, en ese instante sonaba: «Contigo by Joaquín Sabina»
—¡Me encanta ese tema! —exclamó Mafer, su mirada brilló.
Eduardo sonrió con amplitud, giró levemente para verla.
—Lo que yo quiero corazón cobarde, es que mueras por mí —canturreó él.
Mafer se m