Thane
—Sí, hicimos lo que nos ordenó, señor —me avisó uno de mis subordinados—. El niño está con su familia desde hace unas horas.
—Bien, pero no dejen de vigilarlos. Esto todavía no se termina —le advertí.
—De acuerdo, señor.
El hombre se dio media vuelta y se marchó de mi habitación de hotel. Según los médicos, todavía debería estar en el hospital por las complicaciones de mis heridas; pero sabía que, si regresaba, solo moriría de la manera más espantosa. Necesitaba saber sobre Ekaterina. Du