Lyra
Durante los primeros momentos, me quedé en shock, tratando de pensar que esto era solo una pesadilla. Mis hijos no podían estar a punto de nacer en estas semanas, no cuando todo había estado tan bien; cuando, a pesar del desasosiego de mi corazón, hice todo lo posible por mantenerlos a salvo.
Me llevé las manos al vientre y gruñí con la siguiente contracción. Durante la mañana había tenido dolores extraños, pero tan leves como para no poder adivinar que el parto se desencadenaría.
—Ayu