Landon
No supe cuánto tiempo había pasado en esa posición. Podía notar levemente que las piernas comenzaban a dolerme, pero me mantenía mirando el interior de esa habitación sin pensar en nada y, a la vez, pensándolo todo. El pecho de Byron subía y bajaba de manera lenta, teniendo problemas cada seis respiraciones o cinco; las máquinas marcaban cada una de esas breves apneas de las que tal vez yo debía informar a alguien. Sin embargo, seguía tan quieto como una estatua, respirando contra el cris