58. Deseo ser tuya...
Antes de darse cuenta y de una forma completamente natural, el francés, terminó sobre el cuerpo de Noelia, notando, como en las demás ocasiones, que encajaban a la perfección.
— No puedo hacerlo así… — Aseguró contra su boca besándola con mucha ternura, debía contenerse para no temblar porque lo que le provocaba era demasiado intenso — voy a hacerte daño y es lo que menos quisiera — bajó a besar su cuello con la misma ternura con la que acariciaba su piel.
Noelia sintió que se derretía ante las