57. Soy tuya ... y tú serás mío.
Marius tenía muy clara la razón por la que buscó una chica virgen, esta vez, estaba harto de encontrarse con copias de Lucrecia. Y si algo descubrió con el tiempo, era que todos y todas las personas con las que alguna vez trató, fueron simples seres humanos enamorados locamente en algún instante y heridos después. Seres humanos que crearon sus corazas para protegerse de un nuevo dolor, engaño, decepción… seres humanos maltrechos que ya no confiaban en ponerse nuevamente en las manos de alguien m