59. Te daré mi cuerpo y mucho más.
El dolor solo había sido algo momentáneo, ahora lo que sentía Noelia era el calor del deseo recorriendo cada parte de su cuerpo, quemándole la piel, sobre todo cuando en los lugares en los que él la besaba, o que él acariciaba con sus manos.
Escucharla decir que era suya era lo último que le faltaba al francés para perder completamente el control de sus actos y ser incapaz de gestionar todo eso que parecía poseerlo y dirigirlo a querer tomar todo de ella.
Sentirla retorciéndose bajo su cuerpo ha