129. ¡Papá, no te atrevas a morirte!
Con la vista borrosa, Armand pudo ver a Noelia arrodillarse junto a Mathew, mirando ansiosamente su rostro en busca de señales de vida. El sonido de su propia respiración era lo único que llenaba sus oídos, y se preguntaba si alguna vez volvería a oír algo más allá de ese ruido.
Intentó moverse de nuevo, pero las fuerzas lo abandonaron, dejándolo desfallecido en el suelo, mientras su mente luchaba por mantenerse despierta y no caer en la oscuridad.
El chico cayó de rodillas mientras los agentes