—Tía, ayer ¿Quién te dio esas fotos? —le pregunté antes de irme a trabajar a la mañana siguiente.
Era un verdadero milagro que ella estuviera despierta a esta hora pero lo estaba así que tenía que averiguar el porqué.
Ella alzó su mirada del desayuno que le había preparado y me fulminó con la mirada de inmediato.
—No me hagas acordarme de eso Melissa.
Céntrate en lo que tienes que hacer, no quiero tu cabeza en otro lado más que en nuestro objetivo que por supuesto es tu marido millonario.
Yo apr