Su aroma.
Su olor masculino mezclado con la madera y el perfume de hombre son adictivos para mí.
Pego mi nariz a su pecho y lo siento estrenecerse ligeramente pero no me suelta ni me aparta.
Las lágrimas continúan cayendo por mis mejillas pero no las detengo.
No puedo hacerlo de todas formas.
—Cariño, los chicos me dijeron lo que pasó... no llores.
La dulzura en su voz fue suficiente para hacerme flaquear sintiéndome aturdida.
No sólo estaba llorando por lo que Sienna me había dicho.
Era un acum