El día de hoy me había levantado gracias al vómito en mi garganta.
Asqueada.
Corrí al baño siendo seguida por el sobreprotector de mi esposo.
Leo sostuvo mi pelo para que vomitara y aunque no fue una imagen agradable que tuviera que ver le agradecí que lo hiciera por mí.
Hoy era el día de la consulta con los médicos.
Leo y yo no hemos hablado sobre el viaje que comentó cuando vinieron los chicos pero seguramente después de hoy hablaríamos.
—No puedo darte un beso de buenos días —hice un puchero