No dije ni una palabra cuando Greg llegó a nuestro lado preguntándole a Leo si estaba bien.
Yo solté su rostro y di un paso atrás ahora consciente de la cercanía que teníamos.
Leo me dio una mirada rápida antes de volverla a Greg para contestarle.
—Estoy bien.
—Estás sangrando un poco jefe.
Efectivamente antes de golpearle la mandíbula ese tipo debió de rozar su labio inferior.
—Vamos, voy a curártelo —le dije llamando su atención de nuevo y coloqué una mano en su antebrazo.
Leo miró el toque d