—¡Anaís! ¿Qué estás haciendo? —Evelin se molestó al ver a su amiga en la cocina.
—¡Evelin! ¿Qué haces aquí?
—Eso pregunto yo —Evelin se cruzó de brazos —Estas de reposo, necesitas recuperarte.
—Estoy preparando el desayuno, ya me voy a la cama.
—Pero como te encanta inventar, primero me llegas a la oficina con la excusa de que estabas cerca y ahora ¿cuál es?
—Evelin, no empieces, a Rafael no le dio tiempo de preparar la comida, por lo tanto, tengo que hacerla, no me puedo quedar con hambre todo