Jamás haría eso.
Fanny estaba en su casa, era su día de descanso y la soledad era su compañía, extrañaba a su esposo, habían pasado un par de meses y aún él no regresaba.
El timbre sonó, haciendo que ella se sobresaltara, pues no esperaba a nadie, sus amigas no le habían comentado que la visitarían, ya que ambas estarán ocupadas.
Por un momento un pensamiento se instaló en su mente. Que quizás era Alexis, quien había llegado de sorpresa. Se miró en el espejo, peino el cabello alborotado, y se aplicó incluso un