Albert despachó a su asistente a quien estaba contemplando de arriba abajo con mirada de halcón, tan pronto vio a Nick aparecer en la puerta del despacho y sonrió, esperando que su hijo tuviera las buenas noticias que tanto había esperado.
—Hijo querido, hasta que por fin llegas. Creí que tendría que retomar yo todos los casos de la oficina —bromeó, pero Nick negó con la cabeza.
—Por lo que veo no es como que te haya molestado regresar a la oficina, ¿o sí? Si quieres puedo volver en otro moment