Un aliado.
El peso de su abdomen abultado no la dejaba correr, sin embargo, Valery no desistía. Sentía las piernas flaquearle y el frío cortaba sus pies descalzos. Sofocada hasta más no poder, corría despavorida por la carretera a oscuras sin rendirse.
A sus espaldas, la voz de Sophia la llamaba una y otra vez. Ella quería responderle, pero el miedo le tenía paralizada y lo único que podía hacer era escapar.
Apretando su vientre con posesividad, intentando cuidar con sus manos el retoño de ella y Andrew.