—¡Me las vas a pagar, Sophia! Te crees la muy lista, pero esto no se va a quedar así —le aseguró Andrew, tan pronto Valery se marchó.
Todavía no había logrado recomponerse de semejante emboscada, pero de algo sí estaba seguro: donde las daban, las tomaban y ese cuento que acababa de destruirle todo su mundo, no se quedaría así.
Sabía que, de no estar el pelele de Jason, le habría zampado otro golpe aún más fuerte que el que le había dado su mujer. Indiferente, Sophia se secó el labio partido co