Andrew llegó a la oficina unos minutos después de Valery, quien lo había dejado comiendo el polvo tras su altercado de la mañana. Todavía tenía la sangre hirviéndole de rabia, pero no hacia ella, sino consigo mismo y con Sophia.
En su interior, se devanaba los sesos por saber cómo desenmascararla, y aunque aún no tenía la respuesta, algo se le ocurriría. Suficientes problemas tenía ya con la sombra de su hermano que aparecería en cualquier momento, como para sumarle a la farsa de un embarazo qu