Lágrimas de cocodrilo.
El sol de la mañana entró por la ventana por fuerza y Valery despertó algo turbada. La cabeza le dolía horrores por su exceso de alcohol la noche anterior. Había bebido demasiados Martinis y eso ahora le estaba costando. Intentó ponerse de pie para cerrar las ventanas, pero se tambaleó un poco. Entrecerró los ojos para mitigar la jaqueca sin éxito.
A su lado, la cama estaba vacía y los recuerdos de la noche anterior la bombardearon haciéndole sentir peor. Ya era parte de su rutina que después d