Indomable.
Una gota de sudor trazó un sendero húmedo desde su sien hasta el cuello, y el efecto le causó cosquillas, por lo que sus ojos se movieron debajo de sus párpados buscando en un acto reflejo. Movió la cabeza que tenía colgando en el aire, en un vano intento de despertar, pero el hormigueo seguía molestándole.
Todavía con los ojos cerrados, Valery intentó secarla, pero notó algo extraño: sus manos no respondían a la orden de su cerebro. Cuando finalmente abrió los ojos, se dio cuenta del porqué. L