Un balde de agua fría trajo a Andrew de vuelta a la consciencia y se despertó dando bocanadas de aire como pez fuera del agua.
—¡Pero qué demonios! —se quejó, mientras se secaba la cara con la mano y se incorporaba.
Cuando abrió los ojos se fijó que frente a él estaba Jacob que lo miraba sin inmutarse. Estaba desorientado y con un leve dolor de cabeza, pero pronto reconoció su apartamento, por lo que decidió calmarse.
—Pensé que no despertarías nunca, así que he tenido que tomar medidas drástic