El peso del dinero.
El rostro de la señora Johns había cambiado de color drásticamente y ahora se veía con más color y vivez.
A su lado, Valery peinaba su cabello con delicadeza, ahora más estable que antes, sintiendo que el enorme peso que la estaba aplastando había desaparecido y todo gracias a Andrew.
Claro que, en cierta forma, era como venderle el alma al diablo, porque estaba
intercambiando la salud de su madre con un hijo en el futuro, pero de momento no quería pensar en ello. Necesitaba vivir un día a la v