Al oírlo ensalzar tanto a Fernando, Daisy tuvo que contener las ganas de soltarle otro puntapié.
—Como sigas con ese discurso, haré que te quedes mudo de una buena vez.
Enzo puso los ojos en blanco y le extendió la manzana pelada, a modo de tregua. Daisy la tomó y le dio una mordida.
—¿Tienes noticias sobre Frigg? —preguntó ella con tono casual.
Los dos últimos días, Daisy no había revisado las cámaras. En parte por falta de tiempo, en parte porque no consideraba importante cada detalle.
Enzo al