En el vestíbulo
Daisy, quien ya se había cambiado de ropa, fingía volver del baño.
Se dirigía a buscar a Javier, pero desde lejos lo vio rodeado de gente.
Preocupada de que le hubiera pasado algo —después de todo, Javier seguía convaleciente—, Daisy corrió para ver qué sucedía.
Al acercarse, escuchó la voz llena de rabia de Alberto Mero, el padre de Frigg, resonando en medio del círculo de gente:
—¿Así es como tratas a tus invitados? ¿O acaso tienes algún problema personal conmigo, Javier? Si lo