Daisy no quería hacerle frente, pero si Fernando insistía, ya no iba a aguantar más. ¿Por qué seguir aguantando? Sin pensarlo, levantó su pie derecho y lo dirigió con precisión a su punto más vulnerable, pateando con fuerza.
Fernando, alerta, reaccionó rápidamente y atrapó su pie en el aire, evitando el golpe.
—Daisy, no importa si lo haces para retroceder o para atraparme, mejor detente antes de que sea tarde —dijo con tono calmado, pero con una chispa de advertencia en su voz.
Daisy dejó escap