De pronto, su teléfono sonó: era una llamada de Javier.
Él rara vez le llamaba, y menos a esa hora. Daisy, preocupada por que Fernando la escuchara, salió al balcón para contestar.
—Javier, ¿qué pasó?
—Nada grave. Solo quería decirte que tomé el medicamento que me diste, y está funcionando bien.
—¿En serio? —Daisy sonrió, emocionada por el resultado—. Entonces sigue tomándolo a tiempo, y cuando se te acabe, te llevo más.
Fernando salió del baño y, al escucharla hablar en el balcón, se acercó en