Era oficial, no había logrado vencer a Y.
—¿Cuñada…? —susurró una voz tan débil como un suspiro. Daisy alzó la vista de golpe y vio a Blanca con los párpados medio abiertos.
¡Había despertado! Al parecer, en su corazón, la relación entre Daisy y Fernando seguía siendo lo más importante. Pero entonces, Daisy recordó lo que había dicho… ¿En serio se suponía que debía cumplirlo? Con el rabillo del ojo, lanzó una mirada a Fernando: era evidente que él no iba a tomar en serio esas palabras. Después d