En el hospital, Noelia había comenzado a sangrar y necesitaba quedarse internada para que le pusieran un tratamiento para mantener el embarazo. Cuando Álvaro llegó, se encontró con dos rostros familiares: Iker García e Ivana Brito, el tío y la tía de Gabriela.
Cuando Gabriela desapareció, fueron Iker e Ivana quienes llevaron a Noelia de regreso, asegurando que ella era la hija perdida de su hermano mayor. Durante todos esos años, la pareja trató a Noelia como si fuera su propia hija, cuidándola