—Acabo de ver a Emiliano, pero… no parecía él —dijo el hombre, rascándose la cabeza—. Tenía esa expresión tan seria que me dio un escalofrío en las piernas.
—¡Te dije que anoche bebiste demasiado! Emiliano murió hace años tratando de salvar a alguien. ¿Ahora lo ves a plena luz del día? —La mujer le dio un manotazo en la cabeza.
El hombre se estremeció.
—Es verdad… ¡Emiliano se ahogó al salvar a alguien!
En el bullicio del aeropuerto, con la gente yendo y viniendo, el hombre miró a su alrededor,