Capítulo 475
Gabriela guardó silencio unos segundos.

—Si de verdad no quieres verme, al menos sácame del bloqueo en tu teléfono —añadió Hans, cuyo enojo comenzaba a disiparse—. Gabriela, aquella vez, cuando pedí a mi representante que te contactara para ser invitada especial en nuestro concierto, no era broma. ¿Podrías venir?

—¿No sabías que mi lesión volvió a empeorar? —respondió Gabriela, suavizando su negativa.

—No necesitas bailar. ¡Solo estar ahí, con nosotros! —exclamó Hans, desesperado por convencerla
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