—¿Alvi? —La voz de Oliver se hizo más clara en medio de la confusión.
Álvaro jadeó, saliendo de esa marea caótica de angustia.
—¿Recordaste algo? —insistió Oliver.
—Parece… que de veras manipularon mis recuerdos —murmuró Álvaro, sin levantar la mirada, contemplando sus propias manos con incredulidad.
«Si ese video no era falso», pensó, «entonces…»
—¿De verdad asesiné a Emiliano, mi hermano gemelo? —musitó, sin querer asimilar esa posibilidad.
—¡Eliseo fue una bestia, y bien merecido tuvo su fina