Mientras tanto, en otro lugar, Kian—aunque Álvaro le había dicho que no se metiera—no podía quedarse de brazos cruzados tras enterarse de que Gabriela había ido por su cuenta al Hospital Serrano Verde, un lugar tan impredecible donde además Noelia había desaparecido recientemente. Apenas terminó de hablar con Álvaro, Kian salió disparado hacia allá. Pero, justo al estacionarse, recibió la llamada de Gabriela:
—¿Señorita? —contestó, con voz atenta y respetuosa.
—Necesito entrar a la habitación de