Laura se quedó en blanco por un instante. Aquello sí que la tomó por sorpresa.
Noelia, al notarlo, se regodeó de satisfacción. Sin embargo, al segundo siguiente, Laura soltó una risita contenida.
—¿De qué te ríes? —La expresión de Noelia se tornó sombría—. Te aseguro que es verdad. Y los dos viejos de la familia Rojo también lo saben.
—No dudo de lo que dices, —replicó Laura con una sonrisa relajada—. Solo me pregunto por qué doña Carmen, que tanto adora a Gabriela, de pronto quiso alejarla de l