La implicación era clara: no era algo fácil de manejar.
—Marcela, ¿qué quieres que haga? —preguntó Gabriela directamente.
Ver a Marcela tan vacilante la hacía pensar que necesitaba un favor, pero que le daba pena pedirlo.
—Pues… En la compañía de danza hay varias chicas complicadas, pero cuando pasan por tus manos, siempre terminan portándose bien. Si tienes tiempo, ¿podrías volver después de las fiestas para entrenar a ella?
Estrictamente hablando, Gabriela todavía tenía un contrato vigente con