En esta colaboración, la empresa de inversiones que dirige Leandro también había entrado como socia.
Llegó un poco tarde, y cuando Laura regresó al salón, encontró a Álvaro conversando con Leandro.
La expresión de Álvaro ya lucía normal, como si nada hubiese pasado.
—Señor Saavedra.
—Señorita Fernández, hoy está usted especialmente radiante —saludó Leandro con una sonrisa.
—Señor Muñoz —Laura inclinó ligeramente la cabeza en señal de respeto.
—Iré a saludar a unos conocidos por allá —dijo Leandr